Editorial 2010-09-11 22:58:36

¿El futuro son los jóvenes?


*Por Fabián Grande.

La toma de los colegios en la Ciudad de Buenos Aires y las continuas marchas de protesta contra el gobierno de Mauricio Macri, es solo el reflejo de una práctica política, que se ha convertido en moneda corriente en nuestros días.

El reclamo justo por parte de los docentes y alumnos de contar con establecimientos educativos que brinden, al menos, los requerimiento mínimos para poder llevar adelante su objetivo, solo parece encontrar como forma de expresión, agotando todas las instancias anteriores, la toma de establecimientos educativos.

Por su parte, el Ministro de Educación de la CABA, Esteban Bullrich afirmó que "la toma de escuelas es un atentado contra la educación pública" y dijo no creer que sea "el camino para resolver problemas edilicios en los colegios”.

La recurrente y agotada práctica de tomar establecimientos públicos, cortar calles y realizar marchas, parece ser el único canal de protesta o reclamo que la sociedad argentina considera para generar, una pronta respuesta por parte de los funcionarios públicos y de los gobiernos.

Parece que el diálogo y la racionalidad han pasado de moda, ya ni siquiera recurrir a las instancias judiciales como lugares para poder resolver las controversias públicas o privadas, sean los mecanismos que den una solución o respuesta a esos reclamos, en su mayor parte legítimos y justos, en otros, al menos comprensibles.

Este gobierno es el responsable, junto con el arco político, de plantear una lógica de enfrentamiento, en términos de Schmitt, amigo - enemigo. El diálogo ha desaparecido como mecanismos superador, en un país con una joven democracia que tanto costo recuperar.

Los jóvenes deben entender que los derechos tutelados por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales deben ser defendidos por la sociedad civil, el Estado está obligado y es responsable de brindar una educación pública y gratuita.

Los derechos se defienden utilizando mecanismos no solo legítimos, sino también legales para arribar a una solución, tomar un colegio, cortar una calle, no son formas de protesta, no se puede reclamar por justicia, derechos o por convicciones políticas a través de una práctica, de dudosa o nula legalidad, no se puede solo reclamar derechos y olvidar responsabilidades y compromisos que debemos tener como ciudadanos de una democracia, donde el diálogo debe ser el instrumento más utilizado.
  





Tus Comentarios: